Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Sólo para no confundirla con todas las otras Charlotta de mis pensamientos —dijo la señorita Lavendar seriamente—. Todas se parecen tanto que no puedo distinguirlas. Su nombre no es realmente Charlotta. Es… déjeme pensar… ¿cómo era? Creo que Leonora… sÃ, es Leonora. Verás, la cosa es asÃ, cuando murió mi madre hace diez años, no podÃa quedarme aquà sola… y no tenÃa medios para pagar el sueldo de una criada. De modo que hice venir a vivir conmigo a Charlotta Bowman a cambio de casa y comida. Su verdadero nombre era Charlotta: fue Charlotta I. TenÃa trece años y se quedó conmigo hasta los dieciséis. Luego se fue a Boston, porque allà podrÃa abrirse camino mejor. Entonces vino su hermana a quedarse aquÃ. Se llamaba Julietta. Me parece que la señora Bowman tiene debilidad por los nombres caprichosos, pero era tan parecida a Charlotta que continué llamándola por este nombre y no se opuso. De manera que abandoné mis esfuerzos por recordar su verdadero nombre. Fue Charlotta II y cuando se fue, vino Evelina y fue la III. Ahora tengo a Charlotta IV y cuando tenga dieciséis años —ahora tiene catorce— se irá también a Boston y realmente no sé que haré entonces. Charlotta IV es la última de las hermanas Bowman y la mejor. Las otras Charlotta siempre me demostraron que pensaban que era una tonterÃa el que yo imaginara cosas, pero Charlotta IV nunca lo hace, no importa lo que piense realmente. No me importa lo que pueda pensar la gente de mà mientras no me lo haga ver.