Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Uno puede envejecer cuando lo hace su generación —dijo Marilla—. Si no lo haces, estás fuera de tono. Por lo que se ve, Lavendar se apartó de todo. Ha vivido en ese lugar alejado hasta que todos la olvidaron. Esa casa de piedra es una de las más viejas de la isla. El anciano señor Lewis la construyó hace ochenta años, cuando llegó de Inglaterra. Davy, deja de dar codazos a Dora. ¡Oh, te vi! No necesitas hacerte el inocente. ¿Qué te hace portarte asà esta mañana?
—Quizá me levanté con mal pie —sugirió Davy—. Milty Boulter dice que si eso ocurre, todo va mal durante el dÃa. Su abuela se lo dijo. ¿Pero, cuál es el pie correcto? ¿Y qué pasa cuando la cama está contra la pared? Quiero saber.
—Me habrÃa gustado saber qué ocurrió entre Stephen Irving y Lavendar Lewis —continuó Marilla, ignorando a Davy—. Hace veinticinco años estaban comprometidos y de pronto, todo se acabó. No sé cuál fue la causa, pero debió ser algo terrible, pues él se marchó a Estados Unidos y ya no regresó.