Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Después de un breve silencio la señorita Lavendar dijo repentinamente:

—Me sorprendió oír hablar del hijo de Stephen el primer día que estuvo aquí, Ana. Desde entonces, no me había atrevido a nombrárselo, pero deseaba saberlo todo sobre él. ¿Qué clase de niño es?

—Es la criatura más dulce y encantadora que he conocido, señorita Lavendar. Y también imagina cosas como usted y yo.

—Me gustaría conocerlo —dijo la señorita Lavendar suavemente, como hablando consigo misma—. Me pregunto si se parecerá algo al pequeño niño de mis sueños. Mi pequeño niño.

—Si quiere conocer a Paul, puedo traerlo conmigo alguna vez —dijo Ana.

—Me gustaría, pero no demasiado pronto. Quiero acostumbrarme a la idea. Habrá en ello más dolor que alegría, si se parece demasiado a Stephen o si no se le parece lo suficiente. Dentro de un mes, puede traérmelo.

De acuerdo con esto, un mes más tarde, Ana y Paul atravesaron los bosques rumbo a la casita de piedra y hallaron a la señorita Lavendar en el sendero. Ella no les esperaba y palideció al verles.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker