Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Ana, ¿qué tonterÃas estás diciendo? Te he preguntado quién era esa mujer.
—Marilla, si no estoy loca ni dormida… tiene que ser real. De cualquier modo no puedo haber imaginado un sombrero como ése. Dice que es la esposa del señor Harrison.
Le llegó el turno de sorprenderse a Marilla.
—¡Su esposa! ¡Ana Shirley! Entonces, ¿por qué ha estado pasando por soltero?
—En realidad, no creo que lo haya hecho —dijo Ana tratando de ser justa—. Nunca dijo que no fuera casado. La gente simplemente lo dio por sentado. ¡Oh, Marilla!, ¿qué dirá de esto la señora Lynde?
Y esa misma tarde supieron qué tenÃa que decir la señora Lynde, cuando ésta fue a visitarlas. ¡La señora Lynde no estaba sorprendida! ¡La señora Lynde siempre habÃa esperado algo por el estilo! ¡La señora Lynde siempre supo que habÃa algo raro en el señor Harrison!
—¡Pensar que abandonó a su esposa! —dijo indignada—. ¡Parece algo que uno lee que sucede en los Estados Unidos; pero que una cosa asà ocurra en Avonlea!
—Pero nosotras no sabemos si él la abandonó —protestó Ana decidida a creer inocente a su amigo hasta que quedara demostrada su culpabilidad—. No nos consta cómo sucedieron las cosas.