Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea El domingo llovió tanto que no hubo chismes; pero el lunes todos tenían ya alguna versión del caso Harrison. La escuela estuvo llena de cuchicheos y Davy volvió a casa con muchas noticias.
—Marilla, el señor Harrison tiene una esposa nueva… bueno, no exactamente nueva, pero Milty dice que han dejado de estar casados por un tiempo. Yo siempre creí que la gente tenía que seguir casada una vez que empezaba, pero Milty dice que no, que hay maneras de terminar si uno no puede aguantarlo. Milty dice que una manera es irse y dejar a la esposa, y eso es lo que hizo el señor Harrison. Y dice que el señor Harrison abandonó a la suya porque ella le tiraba cosas… cosas duras… y Arty Sloane dice que fue porque no lo dejaba fumar; y Ned Clay dice que lo hizo porque ella nunca cesaba de regañarlo. Yo no dejaría a mi esposa por cualquiera de esas cosas. Simplemente golpearía el suelo con el pie y diría: «Señora Keith, tiene que hacer lo que a mí me gusta pues para eso soy el hombre». Supongo que eso la calmaría bastante rápido. Pero Annetta Clay dice que ella lo dejó a él porque no restregaba sus botas en la puerta; y no la culpa. Me voy ahora mismo a casa del señor Harrison a ver cómo es ella.
Davy volvió en seguida, algo descorazonado.