Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Oh, me disgusta decirlo… parece tan desleal… pero ahora no me gusta Ruby Gillis. Me gustaba cuando fuimos juntas a la Academia de la Reina… aunque no tanto como tú y Jane, desde luego. Pero este último año en Carmody parece tan distinta… tan… tan…
—Ya sé —asintió Diana—. Es que «el Gillis» le está saliendo a flor de piel. No puede evitarlo. La señora Lynde dice que las de esa familia no pueden olvidar a los hombres. Ruby no habla más que de chicos, de los cumplidos que le hacen y cuán locos están por ella en Carmody. Y lo raro es que es verdad —admitió algo resentida Diana—. Anoche cuando me encontré con ella en la tienda del señor Blair, me murmuró que acababa de hacer una «conquista». No le pregunté quién era, porque lo estaba deseando. Bueno, supongo que eso es lo que Ruby ha querido siempre. ¿Recuerdas cuando era niña? Siempre decÃa que pensaba tener docenas de pretendientes cuando creciera y pasarlo lo mejor posible antes de sentar cabeza. Es tan distinta de Jane. Ésta sà que es una muchacha sensata, agradable y digna.