Ana, la de Avonlea

Ana, la de Avonlea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Cuando haya vivido tanto como yo, no tendrá una opinión tan elevada de él —respondió amargamente Eliza—, y tampoco tendrá tanto entusiasmo por mejorarlo. ¿Cómo está su madre, Diana? Parece muy desmejorada últimamente. Está terriblemente decaída. Dígame, Ana, ¿cuánto tiempo tardará Marilla en quedarse ciega?

—El médico cree que sus ojos no empeorarán si tiene cuidado —balbuceó Ana. Eliza movió la cabeza.

—Los médicos siempre hablan así cuando quieren mantener esperanzada a la gente. Si yo fuera ella, no me haría muchas ilusiones. Es mejor estar preparada para lo peor.

—¿No debería una estar también preparada para lo mejor? —rogó Ana—. Hay tantas posibilidades de que ocurra como de lo contrario.

—Mi experiencia afirma que sí, y tengo cincuenta y siete años contra tus dieciséis —respondió Eliza—. ¿Se van ya? Bueno, espero que esa nueva sociedad de ustedes sea capaz de evitar que Avonlea se hunda más aún, aunque tengo pocas esperanzas de ello.

Ana y Diana salieron y se alejaron a toda velocidad. Apenas pasaron la curva del bosque de hayas, una rolliza figura cruzó corriendo el prado del señor Andrews haciéndoles señas con los brazos. Era Catherine Andrews y estaba tan agitada que casi no podía hablar, pero echó un par de monedas de veinticinco centavos en la mano de Ana.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker