Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside ¡Aburrida! Ana casi se le rió en la cara. ¡Ingleside aburrida! Con un bebé delicioso que tenÃa todos los dÃas alguna maravilla nueva que mostrar… con visitas de Diana, de la pequeña Elizabeth y de Rebecca Dew para hacer planes… con la esposa de Sam Ellison, de Upper Glen, en manos de Gilbert y con una enfermedad de la que sólo tres personas en el mundo habÃan padecido… con Walter, que empezaba a ir a la escuela… con Nan, que se habÃa tomado un frasco entero de perfume que sacó de la cómoda de mamá (todos pensaron que se morirÃa, pero no le hizo absolutamente nada)… con una extraña gata negra, que habÃa tenido nada menos que diez gatitos en el patio trasero… con Shirley, que se habÃa encerrado en el baño y se habÃa olvidado de cómo se hacÃa para abrir… con Camarón, que se habÃa enrollado en una hoja de papel cazamoscas… con la tÃa Mary MarÃa, que habÃa prendido fuego a las cortinas de su cuarto en medio de la noche, mientras andaba con una vela, y habÃa despertado a todos con alaridos espantosos. ¡Una vida aburrida!
Pues la tÃa Mary MarÃa seguÃa en Ingleside. Ocasionalmente decÃa, con tono patético:
—Cuando se cansen de mÃ, háganmelo saber… Estoy acostumbrada a cuidarme sola.