Ana la de Ingleside

Ana la de Ingleside

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Ana estaba miserablemente agotada la noche anterior a la fiesta. El calor había sido terrible… Jem estaba en cama, con un ataque de lo que Ana temía en secreto fuera apendicitis, aunque Gilbert le quitó importancia y dijo que habían sido las manzanas verdes… y Camarón había sido casi quemado vivo cuando Jen Pringle, tratando de ayudar a Susan, tiró de la cocina una olla llena de agua caliente, que cayó encima del gato. A Ana le dolían todos los huesos, además de la cabeza, los pies y los ojos. Jen había ido con un grupo de muchachos a ver el faro, y le había dicho a Ana, que se fuera directamente a la cama; pero en lugar de irse a la cama, ella se sentó en la galería en medio de la humedad —consecuencia de la tormenta de la tarde— a charlar con Alden Churchill, que había ido a buscar un remedio para la bronquitis de su madre pero que no había querido entrar en la casa. Ana pensó que era una oportunidad que le enviaba el cielo, porque ella necesitaba mucho hablar con él. Eran buenos amigos, ya que Alden iba a menudo con similar propósito.







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