Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —No hables como si «nuestros tiempos» hubieran terminado, Diana. Tenemos apenas quince años y somos almas gemelas. El aire no está lleno de luz: es luz. Creo que me han crecido alas.
—Yo me siento igual —dijo Diana, olvidando que esa mañana habÃa hecho subir la marca de la balanza a setenta kilos—. A menudo siento que me encantarÃa convertirme en pájaro por un rato. Ha de ser maravilloso volar.