Ana la de Ingleside

Ana la de Ingleside

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La belleza las rodeaba por todas partes. Insospechados matices resplandecían en las penumbras de los bosques y relucían en los seductores senderos. El sol de primavera se colaba a través de las jóvenes hojas verdes. Se oían alegres gorjeos de pájaros por todas partes. Había pequeños claros donde uno sentía que se bañaba en un lago de oro líquido. A cada paso, alguna dulce fragancia primaveral les asaltaba los sentidos… helechos aromáticos… bálsamo de abetos… el saludable olor de los campos recién arados. Había un sendero bordeado de cerezos en flor… un viejo campo con césped, cubierto de pequeños arbolitos que recién comenzaban a vivir y tenían el aspecto de duendes traviesos que se hubieran agazapado entre los pastos altos… arroyos que aún no eran «demasiado anchos para saltarlos»… flores de vicarios bajo los abetos… ramas de jóvenes helechos rizados… y un abedul al que algún vándalo había arrancado la corteza blanca en algunas partes, dejando expuesta la corteza oscura. Ana lo miró durante un rato tan largo, que a Diana le llamó la atención. No veía lo que veía Ana: matices del blanco más puro, exquisitos tonos dorados que se hacían más y más profundos hasta llegar a la última capa, que revelaba un castaño oscuro hondo e intenso… como queriendo demostrar que todos los abedules, tan virginales y fríos exteriormente, tenían sin embargo sentimientos cálidos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker