Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Estoy comprometida con Alden Churchill —dijo Stella, incómoda—. Estamos comprometidos desde la Navidad pasada. Se lo contamos a papá y a la señora Churchill desde el principio, pero lo hemos mantenido en secreto a todos los demás porque es tan bonito tener un secreto. Odiábamos compartirlo con el mundo. Pero nos casaremos el mes próximo.
Ana representó una excelente imitación de una mujer que se ha quedado de piedra. Stella seguÃa mirando las estrellas, de modo que no vio la expresión del rostro de la señora Blythe. Continuó, algo más cómoda.
—Alden y yo nos conocimos en una fiesta en noviembre. Nos… enamoramos desde el primer momento. Él me dijo que siempre habÃa soñado conmigo… que me habÃa buscado siempre. Dice que se dijo a sà mismo: «He ahà a mi esposa», cuando me vio aparecer en la puerta. Y yo… Yo sentà lo mismo… ¡Ay, somos tan felices, señora Blythe!
Ana siguió sin decir nada.
—La única nube en mi felicidad ha sido su actitud hacia el asunto, señora Blythe. ¿No podrÃa hacer el intento de aprobarlo? Usted ha sido tan buena amiga mÃa desde que llegué a Glen St. Mary… me he sentido como si usted fuera mà hermana mayor. Y me sentiré muy mal si pienso que mi matrimonio es contrario a sus deseos.