Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Algo parecido… no estoy muy segura del proceso. Pero es su manera de cantar.
—No me gusta. Nunca más voy a querer oÃrlos cantar.
—SÃ, claro que sÃ. Te olvidarás de las patas traseras y pensarás en su coro de hadas por todas las campiñas y las colinas en otoño. ¿No es hora de irse a la cama, hijito?
—Mamá, ¿me cuentas un cuento que me haga dar un escalofrÃo de miedo? ¿Y te quedarás sentada a mi lado después, hasta que me duerma?
—¿Para qué otra cosa están las madres, mi amor?