Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Está bien… está bien. No te canses la mandÃbula diciéndolo otra vez. Mac sabe dónde está tu cerdito… dice que lo cogió él.
Mac no estaba en la escuela, pero cuando Ana oyó la historia de Jem, llamó por teléfono a su madre. La señora Reese fue un ratito después, ruborizada y pidiendo disculpas.
—Mac no robó el cerdito, señora Blythe. Sólo querÃa saber si de verdad se abrÃa, y entonces cuando Jem salió de la habitación, le retorció la cola. El cerdito se partió en dos y él no pudo unirlo. Entonces puso las dos mitades del cerdito y el dinero en una bota de Jem, en el armario. No tendrÃa que haberlo tocado… y el padre casi lo mata de una paliza… pero no lo robó, señora Blythe.
—¿Cuál fue la palabra que le dijiste a Fred Elliott, pequeño Jem? —preguntó Susan cuando hubieron encontrado el cerdito desmembrado y contado el dinero.
—Transustanciacionalista —dijo Jem, orgulloso—. Walter la encontró en el diccionario la semana pasada… tú sabes que a él le encantan las palabras grandes y llenas, Susan, y… y los dos aprendimos a pronunciarla. Nos la repetimos el uno al otro veintiuna veces en la cama antes de dormir, para recordarla.