Ana la de Ingleside

Ana la de Ingleside

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Jem se escurrió por la puerta lateral y fue directo a la cama, donde Walter ya estaba profundamente dormido. Pero Jem no podía dormir; estaba despierto cuando su madre volvió a casa y fue a ver que Walter y él estuvieran bien tapados.

—Jem, querido, ¿todavía despierto? ¿Te sientes bien?

—Sí, pero soy muy desgraciado aquí, mamita —dijo Jem, poniéndose la mano en el estómago, creyendo que allí tenía el corazón.

—¿Qué pasa, querido?

—Eh… tengo que decirte una cosa, mamá. Te vas a poner muy triste, mamá… pero yo no quise engañarte, mamá… de verdad no quise.

—Claro que no, querido. ¿Qué pasó? No tengas miedo.

—Ay, mamá, esas perlas no son de verdad… yo pensaba que sí… yo creía que eran… yo creía…

Jem tenía los ojos llenos de lágrimas. No podía seguir hablando.

Si Ana quiso sonreír, no hubo señales de sonrisa en su rostro. Shirley se había dado un golpe en la cabeza ese día, Nan se había torcido el tobillo, y Di estaba afónica por un catarro. Ana había repartido besos, vendajes y consuelo, pero esto era diferente… esto requería de toda la secreta sabiduría de las madres.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker