Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —TÃpico de Fred. Tiene adoración por ese gran sauce al sur de la casa. Estropea la vista desde las ventanas de la salita, y se lo he dicho mil veces, pero él dice: «¿SerÃas capaz de cortar algo tan hermoso como ese árbol, por más que te tape la vista?». Y el sauce se queda, y es precioso. Por él le pusimos a la casa el nombre de Granja del Sauce Solitario. El nombre Ingleside me encanta. Es tan Ãntimo, tan bonito…
—Eso dijo Gilbert. Nos costó mucho elegir el nombre. Pensamos varios pero no tenÃan nada que ver. Pero cuando se nos ocurrió Ingleside, supimos de inmediato que era el nombre apropiado. Me alegro de tener una casa grande, la necesitamos, con tanta familia. A los niños también les encanta, por pequeños que sean.
—Son tan encantadores… —Con disimulo, Diana se cortó otra «diminuta porción» de torta de chocolate—. Yo encuentro a los mÃos preciosos. Pero los tuyos tienen algo… ¡y las mellizas! Eso sà te envidio. Siempre quise tener mellizos.