Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —¿De verdad vas a invitar a Sadie? —preguntó Di, ahogada, con los ojos inmensos por el dolor.
—Bueno, no en seguida. Esperaré a ver. Tal vez te dé otra oportunidad. Pero si lo hago, será la última.
Pocos dÃas después, Jenny Penny se acercó a Di en un recreo.
—Oà decir a Jem que tus padres se fueron ayer y no van a regresar hasta mañana por la noche.
—SÃ, fueron a Avonlea a ver a la tÃa Marilla.
—Entonces es tu oportunidad.
—¿Mi oportunidad?
—Para quedarte toda la noche conmigo.
—Ah, Jenny, pero no puedo.
—Claro que puedes. No seas tonta. No se van a enterar nunca.
—Pero Susan no me dejarÃa…
—No tienes por qué decirle nada. Ven a casa conmigo después de la escuela. Nan puede decirle a dónde fuiste para que no se preocupe. Y no te va a delatar cuando vuelvan tus padres. Tendrá miedo de que le echen la culpa a ella.
Di estaba en una agonÃa de indecisión. SabÃa perfectamente bien que no debÃa ir a casa de Jenny, pero la tentación era irresistible. Jenny volvió toda la baterÃa de sus ojos extraordinarios sobre Di.