Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Eh… algo que uno está mirando. Esto —dijo, abarcando con la mano el panorama de pradera y bosque y colina envuelta entre nubes, que tenÃan frente a ellas, con esa hendedura color zafiro que era el mar entre las colinas.
Jenny frunció la nariz.
—Un montón de árboles viejos y vacas. Lo he visto cientos de veces. A veces eres muy rara, Di Blythe. No quiero herir tus sentimientos, pero a veces me parece que no eres del todo normal. De verdad. Pero supongo que no puedes evitarlo. Dicen que tu mamá anda siempre delirando asÃ. Bueno, ahà está mi casa.