Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside Jenny la miró. Pero el embrujo de los ojos de Jenny se habÃa quebrado. Nunca más Di sucumbirÃa a su magia.
—No eres la chica que pensé que eras, Diana Blythe —dijo Jenny con tristeza, como quien hubiera sido vilmente engañado.
Antes de que Di pudiera responder, George Andrew y Curt irrumpieron en el dormitorio. George Andrew tenÃa puesta una máscara… una cosa espantosa con una nariz inmensa. Di gritó.
—¡No grites asÃ, que pareces un cerdo al que están degollando! —le ordenó George Andrew—. Tienes que darnos el beso de las buenas noches.
—De lo contrario, te encerraremos en ese armario… y está lleno de ratas —dijo Curt.
George Andrew avanzó hacia Di, que volvió a gritar y retrocedió ante él. La máscara la paralizaba de terror. SabÃa perfectamente bien que detrás de ella estaba George Andrew, y a él no le tenÃa miedo, pero se morirÃa si esa horrible máscara se acercaba a ella… estaba segura. En el instante mismo en que parecÃa que la espantosa nariz iba a tocarle la cara, Di tropezó con un taburete, cayó de espaldas y pegó la cabeza contra el borde afilado de la cama de Annabel. Por un momento, quedó aturdida y tendida en el suelo, con los ojos cerrados.