Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside Jenny Penny nunca recibió la limpieza prometida, porque no volvió a la escuela de Glen. Se fue con los otros Penny a la escuela de Mowbray Narrows, desde donde llegaron rumores de sus historias, entre ellas una de una tal Di Blythe, que vivía en la «casa grande», en Glen St. Mary, pero que siempre iba a dormir con ella, y que una vez se había desmayado y ella, Jenny Penny, había tenido que llevarla, subida sobre su espalda, sola y sin ayuda, y a medianoche. La gente de Ingleside se había arrodillado y le había besado las manos de gratitud, y el doctor mismo había sacado su coche guarnecido con flecos y su famosa yunta de caballos grises y la había llevado a su casa. «Y si hay cualquier cosa que pueda hacer por usted, señorita Penny, por su bondad con mi amada hija, no tiene más que mencionarlo. La mejor sangre de mi corazón no alcanzaría para pagarle. Iría al África Ecuatorial para recompensarla por lo que ha hecho», había jurado el doctor.