Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Nunca se sabe —dijo la señora de William MacCreery—. La gente dice cada cosa… Cuando las personas están alteradas salta la verdad. Clarice, la hermana de Julie, fue y cantó en el coro como siempre el primer domingo después del entierro de su esposo.
—Ni siquiera el funeral de un esposo podÃa moderar a Clarice durante mucho tiempo —dijo Agatha Drew—. No tenÃa la menor solidez. Siempre bailando y cantando.
—Yo solÃa bailar y cantar… en la playa, cuando no me oÃa nadie —dijo Myra Murray.
—Ah, pero te has vuelto un poco más cuerda desde entonces —dijo Agatha.
—Noooo, un poco más tonta —dijo Myra Murray, despacio—. Ahora soy demasiado tonta como para ir a bailar a la playa.
—Al principio —continuó Emma, porque no querÃa que le quitaran la posibilidad de contar una historia completa— pensaron que alguien habÃa puesto el anuncio para hacer una broma, porque Abner habÃa perdido las elecciones unos dÃas antes; pero resultó que era por un tal Amasa Cromwell, que vivÃa en los bosques del otro lado de Lowbridge, y no era pariente suyo. Éste habÃa muerto de verdad. Pero pasó mucho tiempo antes de que la gente le disculpara a Abner la desilusión, si es que lo hicieron alguna vez.