Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —¿Saben lo que dijo Mary Anna el otro dÃa? Dijo: «Ma, voy a dejar de pedirle a Dios que me haga el pelo rizado. Se lo he estado pidiendo toda una semana y Él no ha hecho nada».
—Yo le he pedido algo a Dios durante veinte años —dijo amargamente la señora de Bruce Duncan, que no habÃa hablado antes ni habÃa levantado sus ojos oscuros del cobertor. Era conocida por lo bien que cosÃa, tal vez porque nunca se distraÃa, debido a los chismes, y colocaba cada puntada precisamente donde iba.
Un breve silencio se apoderó del cÃrculo. Todas podÃan adivinar qué era lo que ella habÃa pedido, pero no era algo de lo que se habla en una sesión de costura. La señora Duncan no volvió a hablar.
—¿Es cierto que May Flagg y Billy Carter han roto y que él está de novio con una de las MacDougall, del otro lado del puerto? —preguntó Martha Crothers tras un prudente intervalo.
—SÃ. Pero nadie sabe qué pasó.
—Es triste… las pequeñeces que a veces pueden romper un noviazgo —dijo Candace Crawford—. Dick Pratt y Lilian MacAllister, por ejemplo… él habÃa comenzado a declarársele en un picnic cuando le empezó a sangrar la nariz. Tuvo que ir al arroyo, donde se encontró con una muchacha desconocida que le prestó su pañuelo. Se enamoró de ella y se casaron en dos semanas.