Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Me pregunto quién dormirá bajo ellos —dijo Myra Murray.
—Tal vez una madre primeriza abrace a su primer hijo debajo de uno de ellos —dijo Ana.
—O niños pequeños se acurruquen debajo en una noche frÃa —dijo inesperadamente la señorita Cornelia.
—O algún pobre cuerpo viejo y reumático encuentre abrigo en ellos —dijo la señora Meade.
—Espero que nadie se muera debajo de ellos —dijo la señora Baxter con tristeza.
—¿Saben lo que dijo Mary Anna antes de que yo viniera para aqu� —dijo la señora Reese mientras entraban en fila en el comedor—. Me dijo: «Ma, no te olvides de que tienes que comer todo lo que te sirvan en el plato».
Tras lo cual todas se sentaron y bebieron a la gloria de Dios, por una buena tarde de trabajo y porque, después de todo, habÃa muy poca malicia en casi todas ellas. Después de comer, se fueron cada una a su casa. Jane Burr caminó hasta el pueblo con la señora de Simon Millison.
—Debo recordar todos los arreglos para contarle a mamá —dijo Jane, con añoranza, sin saber que Susan estaba contando las cucharas—. Ya no sale desde que está confinada a la cama, pero le encanta que le cuente cosas. Esa mesa será una maravilla para contarle.