Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Porque todos querÃan escuchar lo que ella tuviera que decir —replicó Camilla.
—No fue… decoroso —dijo el tÃo Sandy MacDougall. HabÃa encontrado una palabra que le gustaba, y la saboreaba bajo la lengua—. Nada decoroso. Un funeral debe ser decoroso, aunque le falten otras cosas… decoroso.
—Dios, ¿no es graciosa la vida? —preguntaba Augustus Palmer.
—Yo me acuerdo de cuando Peter y Amy comenzaron su relación —evocó el viejo James Porter—. Yo cortejaba a mi esposa ese mismo invierno. Clara era muy hermosa entonces. ¡Y qué delicioso pastel de cerezas preparaba!
—Siempre fue una muchacha de lengua áspera —dijo Boyce Warren—. Yo sospeché que iba a explotar alguna bomba cuando la vi venir, pero no me imaginé que llegarÃa a tanto. ¡Y Olivia! ¿Quién lo hubiera creÃdo? Las mujeres son muy raras.
—Va a ser toda una anécdota para el resto de nuestras vidas —dijo Camilla—. Después de todo supongo que si nunca pasaran cosas como ésta la historia serÃa aburridÃsima.