Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Eso es para tu mami. Siempre he tenido buena suerte con mi jalea de grosella. Un dÃa de éstos voy a ir a Ingleside. Quiero ver esos perros de loza que tenéis. Dile a Susan Baker que le agradezco mucho el plato de nabos que me mandó en la primavera.
«¡Nabos!».
—Pensé que podrÃa darle las gracias en el funeral de Jacob Warren, pero se fue demasiado de prisa. A mà me gusta tomarme mi tiempo en los funerales. Hace como un mes que no hay ninguno siempre pienso que es muy aburrido cuando no hay funerales. Por Lowbridge siempre hay muchÃsimos y muy lindos. No es justo. Ven a verme otra vez, ¿eh? Tienes algo… «el amor es mejor que el oro y la plata», dice el Buen Libro, y creo que es asÃ.
Le sonrió a Nan, y su sonrisa fue muy agradable; tenÃa una sonrisa agradable. En ella se veÃa a la bonita Thomasine de hacÃa tiempo. Nan logró sonreÃr a su vez. Le ardÃan los ojos. DebÃa irse antes de empezar a llorar.
«Una linda criaturita, muy bien educada —se dijo la vieja Thomasine Fair, mirando a Nan por la ventana—. No tiene el don de la conversación como su madre, pero tal vez no sea tan malo, después de todo. Hoy en dÃa la mayorÃa de los niños creen que son despiertos cuando están siendo apenas insolentes. La visita de esa pequeñita me ha hecho sentir joven otra vez».