Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside Recogió el león de caramelo. Nan le había comido la cola y casi todo el cuarto trasero, pero seguía siendo un león. Podía comérselo. Podría ser el último león que comiera en la vida. Para cuando terminó el león y se chupó los dedos, Jem había tomado una decisión sobre qué hacer. Era lo único que se podía hacer cuando no te dejaban hacer nada.