Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —Es mejor asÃ, sin duda —le dijo Susan a Camarón, en la cocina.
—Es muy generoso de parte de la señora Parker quitarte a Walter de las manos, Anita —dijo la tÃa Mary MarÃa cuando los Parker se fueron—. Me dijo que lo querÃa mucho. La gente es rara, ¿no? Bien, ahora tal vez al menos por dos semanas podré entrar en el baño sin tropezar con un pez muerto.
—¡Un pez muerto, tÃa! ¡No me diga…!
—Digo exactamente lo que tengo intenciones de decir. Siempre lo hago. ¡Un pez muerto! ¿Alguna vez has pisado un pez muerto con los pies descalzos?
—Noo… pero, cómo…
—Mi querida señora, anoche Walter pescó una trucha y la puso en la bañera para mantenerla con vida —dijo Susan, restándole importancia—. Si se hubiera quedado ahÃ, todo habrÃa estado bien, pero no sé cómo se salió y se murió durante la noche. Claro que si la gente anda por ahà descalza…
—Tengo por norma no discutir con la gente —dijo la tÃa Mary MarÃa. Se levantó y salió de la habitación.
—Y yo estoy decidida a no dejarme insultar por ella, mi querida señora —dijo Susan.
—Ah, Susan, a mà también me exaspera un poco, pero no me molestará tanto cuando todo esto haya pasado… y ha de ser feÃsimo pisar un pez muerto.