Ana la de La Isla
Ana la de La Isla ¿Era un sueño? ¿Una de esas pesadillas en las que una se ve casada o comprometida con alguien a quien aborrece o no conoce, sin tener la menor idea de cómo se llegó a ese punto? No, ella, Ana Shirley, estaba acostada, totalmente despierta en su propio lecho, y Jane Andrews se hallaba a su lado proponiéndole tranquilamente que se casara con su hermano Billy. Ana no sabÃa si llorar o reÃr, pero no podÃa hacer ninguna de las dos cosas por no ofender a Jane.
—Yo… yo no puedo casarme con Billy, lo sabes bien, Jane —pudo murmurar—. ¡Vaya, nunca se me ocurrió una idea semejante…, nunca!
—Supongo —condescendió Jane— que Billy siempre ha sido demasiado tÃmido para cortejarte. Pero puedes pensarlo bien, Ana. Billy es un buen chico. Debo decirlo aunque sea mi hermano. No tiene malas costumbres, es muy trabajador y puedes confiar en él. «Vale más pájaro en mano que ciento volando». Me pidió que te dijera que está dispuesto a esperar hasta que termines la universidad, si insistes en estudiar, aunque él preferirÃa casarse esta primavera antes de comenzar la siembra. Estoy segura de que siempre será muy bueno contigo, Ana, y tú sabes que me gustarÃas como hermana.