Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Pero… pero… sÃ, por supuesto —dijo Ana, no muy segura de decir totalmente la verdad. Por cierto que Billy no le disgustaba. Pero ¿podrÃa la indiferente tolerancia con que le aceptaba cuando acertaba a verlo ser considerada como algo más? ¿Qué estaba tratando de averiguar Jane?
—¿Te gustarÃa para marido? —preguntó Jane con calma.
¡Marido! Ana se habÃa sentado en la cama para precisar mejor su opinión respecto de Billy Andrews y ante esta palabra cayó de espaldas sobre las almohadas.
—¿Marido de quién? —preguntó casi sin aliento.
—Tuyo, por supuesto —respondió su amiga—. Billy quiere casarse contigo. Siempre ha estado loco por ti y ahora que papá ha puesto a su nombre una granja, no hay nada que le impida casarse. Pero es tan vergonzoso que no se atreve a pedÃrtelo por sà mismo y me ha encargado a mà que lo haga. Yo no querÃa, pero no me ha dejado en paz hasta que le prometà hacerlo si se me presentaba la ocasión. ¿Qué opinas, Ana?