Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Y ahora, Ana, he aquí mi plan: Tú sabes cómo odio vivir en una pensión. Me he hospedado así durante cuatro años y estoy harta. No me creo capaz de resistir otros tres años. Ahora bien; ¿por qué no nos juntamos Priscilla, tú y yo, alquilamos una casita en Kingsport y nos alojamos juntas? Saldría más barato que de cualquier otra manera. Desde luego, nos haría falta un ama de llaves, pero ya he pensado en quién podría serlo. ¿Me oíste alguna vez hablar de la tía Jamesina? Es la mejor tía del mundo, a pesar de su nombre. ¡Eso no es culpa suya! Le pusieron Jamesina porque su padre, que se llamaba James, se ahogó un mes antes de que ella naciera. Yo siempre la llamo tía Jimsie. Bueno, su única hija se ha casado hace poco y ha partido a tierras lejanas, pues su marido es misionero. Tía Jamesina vive desde entonces en un gran caserón y se siente terriblemente sola. Irá a Kingsport a encargarse de la casa si así lo deseamos, y sé que vosotras la querréis. Cuanto más pienso en el plan más me gusta. Podremos vivir bien e independientes.