Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Más agonÃa; no quiero a Alee ni a Alonzo cuando estoy tan resfriada. Pero ¿qué os pasa? Ahora que os veo juntas me doy cuenta de que parecéis tener una luz interior. Vaya, si estáis resplandecientes; ¿qué sucede?
—El próximo invierno vamos a vivir en «La Casa de Patty» —anunció Ana triunfalmente—. Vivir, ¿entiendes? No de pensionistas. Hemos alquilado la casa junto con Stella Maynard y su tÃa se ocupará de todo.
Phil saltó, se sonó la nariz y cayó de rodillas ante Ana:
—Muchachas, muchachas, dejadme ir a mà también. Seré muy buena. Si no hay cuarto para mà dormiré en la caseta del perro, en la huerta… la he visto. ¡Pero dejadme ir con vosotras!
—Levántate, boba.
—Arrastraré mis pobres huesos hasta que me digáis que podré vivir con vosotras el próximo invierno.
Ana y Priscilla se miraron. Luego Ana dijo lentamente:
—Phil, querida, nos encantarÃa tenerte con nosotras, pero será mejor que hablemos claro. Yo soy pobre… Pris es pobre… Stella Maynard es pobre… Nuestro sistema de vida será muy simple y nuestra mesa sencilla. TendrÃas que vivir como nosotras. Ahora bien, tú eres rica, y la casa donde te hospedas lo atestigua.