Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Los pequeños Cotton estaban jugando en el patio de atrás y recibieron a Davy con gritos de alegrÃa. Pete, Tommy, Adolphus y Mirabel Cotton estaban solos. Su madre y los hermanos mayores habÃan salido. Dora se alegró de que estuviera allà Mirabel. TemÃa encontrarse sola entre tantos varones, y si bien Mirabel era casi tan mala, ruidosa y descuidada como ellos, por lo menos usaba faldas.
—Venimos a buscaros para ir de pesca —anunció Davy.
—¡¡Viva!! —gritaron los Cotton. Salieron corriendo a buscar lombrices, Mirabel la primera con un recipiente de hojalata. Dora tenÃa unas ganas terribles de llorar. ¡Oh, si ese odioso Frank Bell no la hubiera besado! HabrÃa podido desafiar a Davy e irse sola a su querida escuela dominical.