Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero aquel día Ana no notaba aquella lucha con tanta intensidad. Ruby estaba extrañamente callada. No había pronunciado una sola palabra sobre fiestas, paseos o chicos. Yacía en la hamaca, con su trabajo sin tocar y un chal blanco sobre sus delgados hombros. Sus largos cabellos rubios, que tanto envidiara Ana en sus días de escuela, caían sobre su pecho. Se había quitado las horquillas, pues decía que le daban dolor de cabeza. El color intenso que la tisis ponía algunas veces en sus mejillas había desaparecido, dejándolas pálidas e infantiles.

En el plateado cielo apareció la luna, y su luz iluminó las nubes a su alrededor. Abajo brillaba la laguna, rodeada de radiante bruma. Más allá del campo de los Gillis estaba la iglesia, con su viejo cementerio. Las blancas losas brillaban a la luz de la luna, destacando sus contornos sobre los oscuros árboles.

—Qué raro parece el cementerio a la luz de la luna —dijo Ruby de pronto—. ¡Qué fantasmal! —añadió temblando—. Ana, pronto estaré allí. Tú, Diana y los demás andarán por el mundo llenos de vida, y yo estaré allí… en el cementerio… muerta.

Aquello sorprendió a Ana. Por unos instantes no pudo hablar.

—Sabes que será así, ¿no es cierto? —preguntó Ruby.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker