Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Aquella despedida en el jardÃn fue la definitiva. Ana no volvió a ver a Ruby con vida. A la noche siguiente, la S. F. A. dio una fiesta de despedida a Jane Andrews, que partÃa al oeste. Y mientras las luces brillaban, y sonaban las risas entre la alegre charla, para un alma de Avonlea llegó el mandato inevitable. A la mañana siguiente corrió de casa en casa la noticia de la muerte de Ruby Gillis. HabÃa fallecido mientras dormÃa, sin dolor y en calma, y en su cara brillaba una sonrisa, como si la muerte hubiera llamado a su puerta como un buen amigo y no como el horrible fantasma al que tanto temiera.