Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Cuando llegaron las vacaciones de Navidad, las muchachas de «La Casa de Patty» partieron hacia sus respectivos hogares; la tía Jamesina prefirió permanecer allí.
—No podría ir a ningún lado con tres gatos —dijo—, y no puedo dejar solas a las pobres criaturas durante tres semanas; lo haría si tuviésemos vecinos decentes que los alimentaran, pero en esta calle no viven más que millonarios. De modo que me quedaré aquí y cuidaré la casa.
