Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —No —dijo Phil mientras se sentaba cómodamente a esperar a su escolta—. Joseph, bestia bÃblica, no te atrevas a subir a mi regazo. No tengo ganas de bailar con pelos de gato. No, Ana, no pareceré una matrona. Pero sin duda me casaré.
—¿Con Alee o Alonzo? —preguntó Ana.
—Supongo que con uno de ellos —suspiró Phil— si es que alguna vez puedo decidirme.
—No deberÃas dudar —la regañó la tÃa Jamesina.
—Nacà indecisa, tÃa, y nada conseguirá hacerme sentar cabeza.
—DeberÃas de ser más sensata, Philippa.
—Desde luego que es mejor ser sensata —afirmó Phil— pero eso lo hace todo más aburrido. En lo que se refiere a Alee y Alonzo, si los conociera comprenderÃa por qué es tan difÃcil elegir entre ellos. Los dos son igualmente agradables.
—Entonces elige a alguien que sea más agradable aún —sugirió la tÃa—. Ahà está ese estudiante de tercero, que es tan devoto tuyo: Will Leslie. Tiene unos ojos grandes, hermosos y dulces.
—Son demasiado dulces; parecen los de una vaca —dijo Phil con crueldad.
—¿Y qué me dices de George Parker?
—Lo único que se puede decir de él es que parece siempre recién planchado y almidonado.