Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —¡Philippa Gordon! Nunca sospeché que carecieras por completo de sentimientos. ¿Cómo puedes decir que te encantarÃa romper el corazón de un hombre?
—No dije eso, encanto. Escúchame correctamente. Dije que me encantarÃa creer que podrÃa hacerlo.
—No te entiendo, Phil. Estás manejando a ese hombre deliberadamente; y sabes que no conseguirás nada con ello.
—Tengo intención de hacer que me pida en matrimonio, si puedo —dijo Phil con calma.
—Renuncio a entenderte.