Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Las chicas de «La Casa de Patty» se estaban vistiendo para la recepción que los estudiantes de segundo año daban a los de tercero, en febrero. Ana se miró en el espejo del cuarto azul con juvenil satisfacción. Tenía puesto un vestido particularmente bonito. Había sido antes un simple vestido de gasa con un viso de seda de color crema. Pero Phil había insistido en llevárselo en las vacaciones de Navidad para bordarle capullos de rosas en la gasa. Los dedos de la muchacha eran diestros y el resultado fue un vestido que era la envidia de las chicas de Redmond. Hasta Allie Boone, cuyos vestidos llegaban de París, miraba con ojos de deseo las hermosas rosas del traje de Ana mientras bajaba la escalera principal de Redmond.
Ana estaba probando el efecto de una orquídea blanca sobre sus cabellos. Roy Gardner le había enviado orquídeas blancas para la fiesta y ella sabía que ninguna otra muchacha de Redmond podría lucirlas en esa ocasión. Phil entró en aquel momento.
—Ana, estás más hermosa que nunca. Nueve veces de cada diez puedo sobrepasarte. Pero en la décima floreces de tal forma que me eclipsas completamente. ¿Cómo te las arreglas?
—Es el vestido.
