Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Pero… es que no me lo dice. Y no puedo hacer que se decida. Admito que parece quererme. Pero eso de hablarme-con-los-ojos no es razón suficiente para ponerse a preparar el ajuar. No quiero empezar tales tareas hasta estar comprometida. SerÃa tentar al destino.
—El señor Blake tiene miedo de pedirte que te cases con él, Phil. Es pobre y no puede ofrecerte una casa como la que siempre has tenido. Bien sabes que ésa es la única razón por la cual no te ha hablado ya.
—Supongo que es asà —asintió Phil, tristemente—. Bueno —agregó, con tono más alegre—, si él no me lo pide se lo pediré yo, de modo que todo saldrá bien. No hay por qué preocuparse. A propósito, a Gilbert Blythe se le suele ver con Christine Stuart. ¿Lo sabÃas?
Ana estaba tratando de prenderse una cadenita al cuello y encontró de pronto que el cierre era difÃcil de manejar. ¿Era el mecanismo o eran sus dedos?
—No —dijo—. ¿Quién es Christine Stuart?
—La hermana de Ronald Stuart. Está en Kingsport estudiando música. No la he visto, pero dicen que es muy bonita y que Gilbert está bastante chiflado por ella. Me enfadé cuando le diste calabazas a Gilbert, Ana. Pero Roy Gardner fue hecho de encargo para ti. Ahora puedo verlo. TenÃas razón, después de todo.