Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Janet me dijo que podía usar la sala si quería recibir la visita de algún joven! No creo que vengan muchos. Aún no he visto un solo chico en Valley Road, excepto el peón de la casa próxima a la nuestra. Se llama Sam Tolliver y es un joven alto, delgado y pelirrojo. Vino por aquí hace poco y se sentó una hora sobre la pared del jardín, cerca de la galería delantera donde estábamos trabajando Janet y yo. El único comentario que hizo durante ese tiempo fue: «¿Quieri una minta, siñiorita? Aquí tieni, son buenas para el risfrío las minias», o si no: «¡Quí montón d’ierbas!».

Pero por aquí hay amores. Parece que es mi destino estar relacionada más o menos activamente con los amores maduros. El señor Irving y su esposa afirman que yo «hice» su boda. La señora de Stephen Clark de Carmody persiste en estarme terriblemente agradecida por una sugerencia que cualquier otra persona le hubiese hecho en mi lugar. Sin embargo, realmente pienso que Ludovic Speed nunca hubiese ido más allá de un plácido noviazgo de no haberles ayudado a Theodora Dix y a él.

En los amores actuales, no soy más que una espectadora pasiva. Una vez traté de ayudar y sólo conseguí embrollarlo todo. De modo que no volveré a meterme. Te lo contaré todo cuando nos encontremos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker