Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Ana, que estaba mirando a John Douglas mientras hablaba su madre, se sintió desmayar. El pobre parecÃa un torturado a quien los verdugos han dado la última vuelta de tuerca. Tuvo la seguridad de que se sentÃa desfallecer y se llevó a la ruborizada Janet.
—¿No es la señora Douglas una dulce mujer? —preguntó ésta mientras regresaban por el camino.
—SÃ… Ã… à —murmuró Ana, ausente. Se estaba preguntando por qué tendrÃa John Douglas ese aspecto.
—Es una mujer que sufre terriblemente —continuó Janet—. Sufre ataques terribles y eso tiene preocupadÃsimo a John. Tiene miedo de salir de casa y que su madre sufra un ataque sin más ayuda que la de la criada.