Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Tres días más tarde, al regresar Ana de la escuela halló a Janet llorando. Se alarmó con razón, pues el llanto y Janet parecían incompatibles.
—¿Qué sucede? —preguntó ansiosamente.
—Hoy… hoy cumplo cuarenta años —sollozó Janet.
—Bueno, ayer estaba bien cerca de ellos y no parecían dolerle —la consoló Ana escondiendo una sonrisa.
—Pero…, pero John Douglas no me pidió que me casara con él.
—¡Oh, pero lo hará! Sólo es cuestión de darle tiempo.
—¡Tiempo! —exclamó Janet con rabia contenida—. Ha tenido veinte años. ¿Cuánto tiempo necesita?
—¿Quiere decir que John Douglas ha estado visitándola durante veinte años?
