Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Voy a dilapidarlos —declaró Ana, alegremente—. De todos modos, no es dinero maldito, como el del cheque que me mandaron por la levadura Rollings. Aquél lo gasté juiciosamente en ropas útiles que odié cada vez que me las puse.

—¡Pensar que tenemos a toda una escritora en «La Casa de Patty»! —exclamó Priscilla.

—Es una gran responsabilidad —agregó solemnemente la tía Jamesina.

—Desde luego que sí —dijo Pris con igual tono—. Las escritoras son gente rara, uno nunca sabe por dónde arrancarán.

—Yo quise decir que ser escritor es una gran responsabilidad —dijo la tía con severidad—, y espero que Ana lo comprenda. Mi hija solía escribir cuentos antes de su partida, pero ahora dedica su atención a cosas más importantes. Decía a menudo que su divisa era: «Nunca escribas una línea de la que pudieras avergonzarte si la leyeran en tu funeral». Será mejor que pienses de ese modo si estás decidida a embarcarte en la literatura. Aunque —añadió, perpleja—, Elizabeth solía reírse cuando lo decía. Siempre se reía tanto que no sé cómo se decidió a ser misionera. Me alegré de que lo hiciera, pues había rezado por ello, pero… quisiera que no hubiera ocurrido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker