Ana la de La Isla
Ana la de La Isla La señora Gardner era alta, delgada y exquisitamente elegante, con una cordialidad tan excesiva que parecía un poco forzada. Aline Gardner era una edición más joven de su madre pero sin la cordialidad. Trataba de ser elegante pero lo único que conseguía era ser arrogante. Dorothy Gardner era delgada, alegre y algo retozona. Ana sabía que era la favorita de Roy y la trató con especial afecto. Hubiera sido aún más parecida a su hermano de haber tenido ojos oscuros. Gracias a ella y a Phil, la visita trascurrió realmente bien, exceptuando cierta tensión en la atmósfera y dos incidentes. Rusty y Joseph, sin otra diversión, empezaron a jugar a la caza y saltaron al sedoso regazo de la señora Gardner en una de las persecuciones. Ésta alzó sus impertinentes y contempló las formas volantes como si fuese la primera vez que veía un gato, y Ana, reprimiendo una risa nerviosa, trató de pedir disculpas lo mejor que pudo.
—¿Le gustan los gatos? —preguntó la señora Gardner con entonación de tolerante extrañeza.
Ana, a pesar de su afecto por Rusty, no era muy amante de los gatos, pero el tono de la señora Gardner la molestó. Sin poderlo remediar, recordó que a la madre de Gilbert le gustaban tanto los gatos, que tenía en su casa cuantos le dejaba su marido.
—Son animales adorables, ¿no? —dijo con tono perverso.
—A mí nunca me han gustado los gatos.