Ana la de La Isla
Ana la de La Isla La señora Alian visitaba Avonlea por vez primera desde su partida. Estaba tan alegre y simpática como siempre. Sus viejas amigas le habÃan dado una calurosa bienvenida. La esposa del actual pastor era una buena mujer, pero no precisamente un alma gemela.
—Apenas si puedo esperar a que tenga edad suficiente para hablar —suspiró Diana—. AnsÃo oÃrle decir «mamá». Y estoy decidida a que su primer recuerdo de mà sea agradable. El primer recuerdo que tengo de mamá es que me estaba azotando por haber hecho algo que no debÃa. Seguramente lo merecÃ, pues mamá fue siempre muy buena y yo la quiero con todo mi corazón. Pero me hubiera gustado tener un primer recuerdo suyo más agradable.