Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —Vengo a invitarte a dar un paseo por el campo, como lo hacĂamos en los viejos tiempos —dijo Gilbert doblando repentinamente la esquina de la galerĂa—. ÂżQuĂ© te parece si vamos hasta el jardĂn de Hester Gray?
Ana, sentada sobre el escalón de piedra con una vaporosa tela color verde pálido sobre la falda, pareció algo confusa.
—¡Oh!, me encantarĂa —dijo suavemente—, pero no puedo, Gilbert. Sabes que esta noche tengo que ir a la boda de Alice Penhallow y cuando termine de arreglar este vestido ya será hora de irme. Lo siento mucho; quisiera ir contigo.
—Bueno, ¿podremos ir mañana, entonces? —preguntó Gilbert sin parecer muy desilusionado.
—SĂ, creo que sĂ.
—En ese caso me voy en seguida a casa a hacer lo que tenĂa pensado hacer mañana. ÂżAsĂ que Alice Penhallow se casa esta noche? Has tenido tres bodas este verano, Ana: la de Phil, la de Alice y la de Jane. Nunca le perdonarĂ© a Jane que no me haya invitado a su boda.
