Ana la de La Isla
Ana la de La Isla «Aquí yace el cuerpo del caballero Albert Crawford», leyó Ana en una desgastada losa gris, «por muchos años guardián de la artillería de Su Majestad en Kingsport. Sirvió en el ejército hasta la paz de 1763, cuando se retiró por enfermedad. Fue un valiente oficial; el mejor de los maridos; el mejor de los padres; el mejor de los amigos. Murió el 29 de octubre de 1792, a los 84 años de edad».
—Aquí tienes un epitafio para ti, Prissy. Por cierto que hay en él «campo para la imaginación». ¡Cuán llena de aventuras debe de haber sido esa vida! Y en lo que se refiere a cualidades personales, no existen más elogios. ¿Le habrán dicho en vida que era tales cosas?
—Aquí tienes otro —dijo Priscilla—. Escucha: «A la memoria de Alexander Ross, que murió el 22 de septiembre de 1840, a los 43 años. Erigido como tributo de afecto por alguien a quien sirvió tan fielmente durante 27 años, que lo consideró como un amigo, merecedor de toda confianza y afecto».