Ana la de La Isla

Ana la de La Isla

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La traviesa boca de Philippa dejó ver unos hermosos dientecillos blancos al sonreír.

—Eso mismo pensé yo —fue la sorprendente respuesta—, pero quería que la opinión de alguien robusteciese la mía. No puedo decidir ni siquiera sobre mis propios trajes. En cuanto reconozco que soy guapa tengo la seguridad de que no es así. Además, tengo una horrible tía abuela que siempre me dice, con un triste suspiro: «¡Eras una niña tan linda! Es raro cómo cambian los niños al crecer». Adoro a las tías, pero detesto a las tías abuelas. Por favor, si no os molesta, decidme a menudo que soy guapa. ¡Me siento tan cómoda cuando puedo creer que soy guapa! Yo seré igualmente buena con vosotras si así lo queréis, de todo corazón.

—Gracias —dijo Ana riendo—, pero Priscilla y yo estamos tan convencidas de nuestro buen aspecto que no necesitamos ninguna ayuda, de manera que no te preocupes.

—¡Oh, os estáis riendo de mí! Sé que pensáis que soy una estúpida narcisista, pero no es así. En realidad no tengo un ápice de vanidad. Y no me cuesta nada decir un cumplido a una chica si se lo merece. ¡Estoy tan contenta de haberos conocido! Llegué el sábado por la noche y casi he muerto de nostalgia desde entonces. Es algo horrible, ¿no es cierto? En Bolingbroke tengo mi importancia, pero en Kingsport no soy nada. ¿En dónde os hospedáis?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker