Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Dónde o cómo hallaba tiempo para estudiar era un misterio porque siempre parecía estar en busca de diversión y por las tardes recibía en su casa montones de visitas. Era muy atractiva y sus compañeros de curso y un número considerable de los de años superiores rivalizaban por sus sonrisas. Ella estaba encantada y contaba alegremente a Ana y a Priscilla sus nuevas conquistas con comentarios que habrían hecho arder furiosamente los oídos de sus infortunados enamorados.
—Parece que Alee y Alonzo todavía no tienen ningún rival serio —observó Ana burlonamente.