Ana la de La Isla
Ana la de La Isla —¡Oh, estoy cansada de ellos! Hoy no podrÃa aguantar a ninguno. Además, me siento un poquito triste; un poquito nada más. La semana pasada les escribà a Alee y a Alonzo. Puse las direcciones y metà las cartas en los sobres, pero no los cerré. Esa tarde pasó algo muy gracioso. Bueno, gracioso para Alee, aunque no para Alonzo. TenÃa mucha prisa y saqué la carta de Alee de su sobre (por lo menos eso creÃ) para añadirle una posdata. Luego envié ambas cartas. Esta mañana recibà la respuesta de Alonzo. Y habÃa escrito la postdata en su carta. Se puso furioso. Claro que ya se le pasará (y si no, peor para él), pero me arruinó el dÃa. Por eso quise venir, para tratar de levantar un poco mi ánimo. En cuanto comience la temporada de fútbol no tendré ni un sábado libre. Adoro el fútbol. Tengo una gorra fantástica y un jersey con los colores de Redmond para ponerme esos dÃas. ¿Sabéis que a Gilbert lo han nombrado capitán del equipo de los «novatos»?